domingo, 10 de enero de 2016

¿Se repite la historia?


Fuente: Eduardo Segovia       elconfidencial.com


El 4 de febrero de 1994 es una fecha grabada a fuego en la memoria de los veteranos del mercado, en especial de los que se dedican a la deuda. Ese día, el entonces presidente de la Reserva FederalAlan Greenspansubió por sorpresa los tipos de interés 0,25 puntos y a la vez incrementaba los requisitos de reservas que en aquel momento aplicaba a los bancos estadounidenses. La justificación del movimiento fue que la política que la Fed hasta ese momento era demasiado acomodaticia (¿les suena?) y había que "normalizarla" para apuntalar la recuperación tras la crisis de 1993 y evitar tensiones inflacionistas.
El problema no fue tanto la sorpresa por la subida de tipos, que nadie esperaba, sino que ésta fue seguida por otra media docena de incrementos en los intereses oficiales, que pasaron del 3% al 6% en menos de un año. Lo cual tuvo un impacto demoledor en el mercado de bonos que, a su vez, se trasladó a las bolsas.
Por si fuera poco el cambio de política monetaria en EEUU, ésta coincidió con una crisis en uno de los principales mercados emergentes del momento:México, que protagonizó el famoso 'tequilazo' consistente en una devaluación inesperada de su divisa (¿les suena también?) ante la incapacidad para mantener la paridad con un dólar disparado por las subidas de tipos, que provocó una salida masiva de capitales del país y un efecto dominó en todo el mundo emergente (primero Latinoamérica y algunos años más tarde, los 'tigres asiáticos').
Este cóctel explosivo de alzas de tipos en EEUU y crisis emergente provocó una verdadera catástrofe en la deuda pública que provocó ingentes pérdidas en los bancos de inversión, lo cual forzó más ventas a la desesperada y retroalimentó los desplomes. No volvió a verse nada similar hasta la quiebra de Lehman Brothers en 2008. Y, por supuesto, este terremoto se trasladó a la renta variable: el Ibex 35 sufrió una caída del 28% entre máximo y mínimo del año, que se moderó ligeramente hasta el 22,4% al cierre del ejercicio (en el año natural, la pérdida fue del 14,6%). 

¿La historia se repite en 2016?

Veintidós años después, nos encontramos una situación con similitudes innegables: la Reserva Federal ha iniciado un nuevo ciclo de subidas de tipos después de un larguísimo período de política muy relajada -de hecho, con medidas excepcionales sin precedentes, el QE-, que nunca se sabe cómo puede acabar, y eso coincide con una crisis y devaluación del principal país emergente actual, China. Algo que, de momento, esto ha provocado que 2015 fuera el peor año del Ibex desde 2011, con una caída del 7,1%, y que en 2016 haya registrado el inicio del año más bajista de su historia (-6,65%). Con la salvedad de que ahora también influye la incertidumbre política en España.
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